Rewilding

Hace poco, el proyecto de la fundación Ona Futura para la recuperación de las praderías de posidonia ha tomado un nuevo impulso. Parece que este año que empieza, ¡por fin! veremos materializados los esfuerzos aplicados por nuestra parte para contribuir a las iniciativas para la recuperación y protección del fondo marino. 

Por otra parte, la necesidad de proteger y regenerar el medio ambiente como parte del patrimonio está cada vez más en la agenda tanto de las administraciones públicas cómo de la población; que están tomando conciencia de que lo que se ha considerado, desde el punto de vista económico, como “un intangible” quizá no lo sea tanto. 

Fruto del cambio de paradigma que muestra que la pérdida del patrimonio natural conduce, indefectiblemente, a la pérdida de ingresos futuros en el sector turístico, la palabra “rewilding” se cita, cada vez más, en relación al turismo. Pero, ¿qué es el “rewilding”

El término rewilding se refiere a un concepto desarrollado inicialmente en relación con la teoría y la práctica de la restauración ecológica más allá de la reforestación o la reintroducción de especies animales. 

 Desde los planteamientos iniciales de “restauración de ecosistemas mediante la reintroducción de especies clave y exclusión de actividad humana”, el término ha sufrido una evolución en su significado hasta el de “la gestión pasiva que permite reparar o/y restaurar el ecosistema sin descartar las actividades humanas.” 

Cuando se habla de rewilding y turismo, se asocia a turismo rural y específicamente reforestación; o bien a turismo de aventura y reintroducción de especies animales.  Sin embargo, en el turismo de playa de la costa mediterránea hay un interesantísimo caso de rewilding  que ha sido estudiado en profundidad incluyendo el coste económico: el caso de la Devesa del Saler en Valencia.  https://riunet.upv.es/handle/10251/162958

Fruto de la voluntad de los valencianos y el ayuntamiento de Valencia, se detuvo la urbanización de un bosque litoral entre la Albufera y el mar Mediterráneo, se demolió una gran parte de la obra civil realizada y se rescató, en buena parte, el patrimonio natural del área. El costo de esta acción de renaturalización fue elevado y, como resaltan los autores de la investigación, es difícil cuantificar el beneficio económico de la acción. Sin embargo, cuando se compara con un caso similar: la urbanización de la Manga del Mar Menor que corresponde al mismo período temporal que la urbanización de la Devesa del Saler y en la que la urbanización masiva ha conducido a un empobrecimiento importante del entorno natural, la disminución del valor turístico de la zona resulta evidente. 

El valor del rewilding en lo que concierne a la actividad turística, quizá no debe medirse en costo económico inmediato si no en la revalorización de ingresos a largo plazo que puede proporcionar un entorno dónde se mantiene una gran parte del patrimonio natural y sus ecosistemas frente a la masificación indiscriminada del “hormiguero turístico”. 

En la Fundación Ona Futura creemos que el sector turístico español está en un momento clave para asumir que la protección y regeneración del entorno mediterráneo, que ha hecho de la cuenca mediterránea el receptor del 24% del turismo mundial, es clave para mantener este destino como uno de los preferidos a nivel planetario.

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